Quizá has notado que a pesar de que tu hijo o hija estudia para preparar un examen y hace sus tareas con regularidad, no logra resultados efectivos en su aprendizaje.

No te preocupes y más bien, ocúpate en advertir los posibles motivos por los cuales sucede esto. Antes de acudir con un profesional de la pedagogía, ya sea en su escuela o con un particular, bien vale la pena observar los hábitos de estudio que llevan tus hijos y a partir de esto, identificar si existen las condiciones favorables para alcanzar un proceso de estudio y aprendizaje ideal.

Recuerda que no todo el éxito se debe a la cantidad de horas que un niño o adolescente estudia, sino a la calidad con la que lo hace.

Para ello te recomendamos que platiques con tus hijos y pongas en práctica lo siguiente:

Asegúrate de que el lugar donde habitualmente estudia tu hijo, esté libre de distractores (televisión, celular, radio, paso de personas, etc.), y que el uso de internet sea específicamente para fines académicos.

Establezcan un horario fijo durante la semana para estudiar. Disciplinarse y respetar este tiempo, no solo ayudará a preparar una tarea o examen, también servirá para adquirir buenos hábitos. No es necesario que en una sola sesión abarque todo el temario, divídanlo y distribúyanlo en varios días o sesiones para no saturarlo de información.

Antes de empezar a estudiar, tengan preparados todos los libros, cuadernos, plumas y material de estudio que se necesitarán. Con ello evitarán perder tiempo y distraerse durante el horario de estudio.

Planeen tiempos cortos de estudio. Volvemos a lo mismo, calidad es mejor que cantidad. Una hora bien aprovechada es mucho mejor que 4 horas que propicien a la distracción y posible aburrimiento.

Y por último, evita que tu hijo aprenda las cosas de memoria y motívalo a que de acuerdo a lo que vaya estudiando, él te vaya explicando con sus palabras lo aprendido. Sin lugar a dudas es mucho mejor que tu hijo desarrolle sus propios criterios al mero hecho de repetir sin razonar.

Recuerda que como padres, lo mejor que podemos hacer es animar y no obligar a nuestros hijos a tener buenos hábitos de estudio.